Gobierno de Colombia y ELN instalan mesa de diálogos de paz en Venezuela

por | 23 noviembre, 2022

Las delegaciones del Gobierno de Colombia y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) realizaron este lunes el acto para la reinstalación de la mesa de los diálogos de paz desde Caracas, capital venezolana, resaltando la importancia de este momento para la población de su país. De esta manera, las partes reiniciaron el proceso de paz suspendido en 2018 por el entonces derechista presidente Iván Duque, y que presentó un impulso este año con la llegada al poder del mandatario Gustavo Petro.

Durante el acto, el general Carlos Martínez leyó un comunicado por parte del Gobierno del presidente Nicolás Maduro y del pueblo venezolano, en el cual saludan «con esperanzas renovadas los diálogos de paz» entre las partes.

«Venezuela, en su condición de país sede del primer ciclo de negociaciones, no escatimará esfuerzo alguno para el acompañamiento de este trascendental momento del proceso de reconciliación en nuestra amada Colombia, con conciencia clara que es el camino para que América Latina y el Caribe se consoliden como zona de paz y prosperidad», refiere el texto.

El jefe de la delegación del ELN, Pablo Beltrán, destacó la diversidad de la representación del Gobierno colombiano en el diálogo; agradeció al país anfitrión y a los garantes, así como el acompañamiento por parte de la Iglesia católica y de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

«Esperamos que el momento de cambio que vive Colombia, que se ha expresado de múltiples formas en las calles, en las urnas, y que exige que haya cambios de fondo; entendemos ese grito y nos hacemos responsables de él (…) Esta mesa debe ser, y apuntamos a que sea, un instrumento de cambio de esa ola de cambios que pide la sociedad colombiana, y esperamos no fallar a esa expectativa de cambio», dijo.

Beltrán acotó que «los colombianos no podemos vernos como enemigos. La labor que tenemos es de reconciliación, de volver a encontrar unos puntos comunes, de construir una nación en paz y equidad».

Por su parte, el alto comisionado para la Paz, Iván Danilo Rueda, aseveró que están honrando las vidas de quienes han sido afectados por la violencia. «Estamos honrando esas vidas para intentar resolver una serie de conflictividades», comentó.

Además, indicó que se ha iniciado un ejercicio de respeto de las diferencias, «de reconocimiento de las historias de las cuales venimos y en las cuales hemos participado, porque creemos que el respeto a las diferencias nos suman en un propósito común, el respeto a la vida, a la libertad y a cambios necesarios para superar un conjunto de derechos y desigualdades que en Colombia han sido negados para muchos sectores de la sociedad».

«El primer encuentro que hemos sostenido en la mañana de hoy con la delegación de paz del ELN nos está dando certezas y la convicción profunda de que vamos a lograr el propósito que nos suman, ser hijos e hijas de una patria con cambios y transformaciones. Cambios subjetivos que nos lleven a superar dinámicas de muerte, muerte en la palabra, en la exclusión del otro, para construir una nación en la que todas y todos quepamos», afirmó.

Rueda acotó que «en el centro de este diálogo hacia la paz está la vida, de los seres humanos, de la dignidad, y la dignidad significa libertad (…) Este diálogo político tiene asuntos importantes para el país, transformaciones concretas en lo territorial; retos concretos frente a los asuntos sociales y ambientales, y tenemos un horizonte de diálogo para dirimir, para pactar y para ir generando esas transformaciones», y añadió que perciben la disposición para este proceso.

A su vez, el jefe de la delegación negociadora del Gobierno colombiano, Otty Patiño Hormaza, aseguró que están enfocados con conversaciones con «una organización que también quiere un cambio real», y que ha demostrado una «actitud responsable, seria, amable, y con una plena disposición también a llegar esta vez a una paz real».

Declaración conjunta

En la declaración conjunta, las delegaciones manifestaron estar con disposición y esperanza para «reanudar con plena voluntad política y ética, como nos lo demanda la gente de los territorios rurales y urbanos que padecen la violencia y la exclusión (…) el proceso de diálogo político».

«Construir la paz a partir de una democracia con justicia, y con cambios tangibles, urgentes y necesarios que esta Mesa acuerde dando la mayor participación posible y eficaz de la sociedad, priorizando a los sectores históricamente marginados y abandonados, para un presente y futuro de dignidad con derechos plenos y democracia auténtica, para que Colombia sea potencia de la vida humana y cuidado de los bienes comunes», refiere.

Otro punto incluye «agradecer la persistencia, el compromiso y presencia en este escenario de encuentro de la razón y los sueños, de los países Garantes: la República de Cuba, el Reino de Noruega y de la República Bolivariana de Venezuela, hoy país sede y anfitrión; así como de la Misión de Verificación en Colombia de la Organización de las Naciones Unidas, y de la Iglesia católica a través de la Conferencia Episcopal de Colombia».

Asimismo, compartir que la construcción de la paz como política de Estado «trasciende la temporalidad con compromisos permanentes y verificables que siembren certeza de una nueva cultura de paz».

«En este diálogo y negociación somos conscientes de la necesidad de responder a las diversas dimensiones de la vida colectiva, que implican nuestros deberes para el cuidado del planeta, nuestra Casa Común», resalta la declaración.