Fallece en Barcelona el profesor Julián Aráoz

por | 3 diciembre, 2019

 

El Doctor Julián Aráoz, connotado académico y científico argentino-venezolano, pionero en Latinoamérica en la formación de talentos y el desarrollo de la computación, falleció el pasado 25 de noviembre en Barcelona, donde residía desde 2003.

El Profesor Aráoz hizo su carrera académica y científica principalmente en Venezuela, adonde llegó en el año 1966. Fue profesor, y tuvo un rol destacado en la creación de las carreras de Licenciatura e Ingeniería en Computación en Venezuela, primero en la Universidad Central de Venezuela — UCV (1966-1970) y  luego en la Universidad Simón Bolívar — USB (1974-1997). Formó a varias generaciones de estudiantes en pregrado, y especialmente en maestría y doctorado,  en las áreas de Computación, Optimización y Programación Matemática, áreas en las que desarrolló su investigación, dejando una obra científica plasmada en  publicaciones y libros que son referencia obligada en su área. Fue profesor invitado en instituciones de Venezuela, Argentina, Alemania, Francia, España y  EEUU.

Incansable promotor de los estudios de computación e informática en América Latina, Julián Aráoz asumió numerosas responsabilidades en instituciones y  universidades de la región, entre ellas la dirección del Centro Latinoamericano de Estudios en Informática por 6 años en diferentes períodos.

Recibió diversas distinciones a lo largo de su dilatada carrera, incluyendo Profesor Emérito de la Universidad Simón Bolívar, 2015; Premio José Francisco  Torrealba a la Trayectoria como Investigador, de la Asociación de Profesores de la USB, 1986; Premio Anual al mejor trabajo científico (en Matemáticas) de  Venezuela, 1983; Miembro de New York Academy of Sciences 1996; Who’s Who in the World, 8a edición 1987/1988 «Investigaciones En Optimización y  Combinatoria». En 1991 se editó en su honor el libro «Un Homenaje a Julián Aráoz», ed. Oscar Ordaz, del Fondo Editorial de Acta Científica (Caracas).

El Profesor Julián Aráoz tenía 85 años de edad para el momento de su partida, pero corazón y cerebro de 25; sabio y lúcido hasta el final, siempre con el  consejo adecuado y oportuno para sus estudiantes, colegas, amigos y familiares. Su legado es enorme, en su obra y en las generaciones de estudiantes que  tuvieron el privilegio de ser sus alumnos.